Junio y Julio.
En estos meses estaba triste; pero procuraba que no se notara. Tratando de reencontrarme, de reconcentrarme, opté por volver a algo que yo siempre había hecho y que, incluso hasta cierta parte, había sido:la lectura.
Me aboqué a leer los dos meses. Es la lectura más desesperada que puedo reconocer he hecho en mi vida. Sacaba tiempo de donde no lo hubiera y me enfrenté, con mis armas conceptuales, a los volúmenes mas extensos y densos que pude encontrar en mi biblioteca.
Quería volver a lo que habia sido, pero bajo nuevos parámetros. No me busqué, entonces, en aquellos viejos conocidos; libros en cuyas tramas me había perdido y con los cuales me había inspirado, reído o llorado de forma repetida los últimos tiempos. Esos reportan la seguridad de lo que se conoce y de lo que se puede controlar, cuando yo buscaba justo lo contrario.
Opté por recorrer nuevas rutas literarias, redescubriendo -a tono con estos tiempos- que mi esencia podía vibrar con gran variedad de temas, tramas y personajes. Buscaba, sobre todo, ver mi humanidad reflejada en aquella de quienes habian sido retratados en cada uno de estos libros y, al final, lo conseguí en el libro menos probable de todos: Los hombres que no amaban a las mujeres.
Aunque su trama me entretuvo, este género nunca me ha desvelado. Sin embargo, tuve el placer de conocer gracias a Larsson, autor de la trilogía Millenium, a Lisbeth Salander; un genuino tesoro en estos tiempos de seres limpios y perfectos como sacados de un comercial de detergente. Su silencio, sus motivaciones, su forma de amar, apelaron a lo más humano en mi y en cierto modo me sentí muy identificada; y pude ver la fortaleza que reporta ser sujeto de la conmiseración y solicitud ajenas. Es un libro que definitivamente volveré a leer, y cuyas continuaciones también leere, para reencontrar y presenciar desde mi barrera de espectador, la evolución del alma siempre fascinante de su protagonista.
A tono con la nostalgia y con la coyuntura de búsqueda que viví en esos meses, les dejo esta joya de Celia Cruz, una de mis favoritas: