Banda sonora para los libros

No sé por qué, creía que sobre este tema ya había escrito. Pero revisé los archivos, y me di cuenta de que no, no había hablado acerca de él, cuando me parece muy importante. Y es que pienso que hay libros que tienen una banda sonora, o que pareciera que vienen con ellos. 

Valga decir que hay personas a quienes no les gusta leer con música. Dicen que pueden distraerse de la trama o que no retienen la información que leen. Yo le encuentro sentido a esa afirmación, si estamos hablando de poner música a un volumen tan alto, que las ondas ocupen la cabeza y compitan con la información que entra por los ojos, de modo tal que no dejen interpretar las palabras. En este caso, se puede aducir que la música no es para escuchar a un volumen alto; eso se llama ruido (la definición entre ruido -en su sentido más peyorativo- y música va mucho en gustos personales), y recomiendo -por su salud auditiva- que le bajen 100 barras al sonido antes de siquiera pensar en prenderlo. Menos aún con un libro. De sólo pensarlo, me da vueltas la cabeza y pienso en Excedrines. Pero pues cada quién, quiénes somos nosotros para juzgar

¿Quienes, de verdad?

Volviendo al tema, hay libros con bandas sonoras porque las dicen, como en 50 sombras de Grey. EL James menciona en varias ocasiones el tipo de música que escuchan los protagonistas en un determinado momento -incluso cuando van a la mazmorra-, por lo que la mismísima editorial Penguin decidió hacer una lista de reproducción en Spotify para acercar a los fanáticos a la música del libro. Todo un placer para quienes quieran que la trama se desenvuelva al ritmo de la música y que, chistes aparte, puede ayudar a acercar a los lectores de una forma emocional al libro que leen, aunque se puede siente un poco forzado para mi gusto.

Otra posibilidad es que el tema acerca del que leemos esté tan, pero taaaan relacionado con la música, que no podamos sino pensar en ella. Ese fue mi caso con uno de mis librosrecientes, The end of the world is just the beginning. No pude, me fue casi físicamente imposible dejar de pensar y tararear la canción que encuentran más abajo. Así que, para que la canción no se me enseñoreara de las neuronas por esos días y se me convirtiera en una obsesión, opté mejor por unirme a ella, y cantarla mientras iba leyendo.

La última opción, es para mí la mejor. Casualmente, la música está sonando, y te conectas tanto y a un nivel tan profundo porque están tan concentrado -o suena tantas veces- que tu cerebro teje una conexión entre la música y el libro. Y es tan fuerte, que pasan los años y no cambia. En mi caso, tengo una conexión de esas desde hace 20 años, y todavía puedo sentirla, lo que habla de su fuerza. 

Hace 20 años, cuando estaba leyendo el Señor de los Anillos (leí la saga en un libro prestado muy especial, una edición de lujo con ilustraciones que ven aquí), estaba de moda el disco Fiesta! De André Rieu. En mi familia lo adoraban, así que sonó mucho (muuuucho) mientras lo leía, especialmente mientras leía La Comunidad del Anillo. Todavía me pasa que escucho acordes de las canciones en el disco, y recuerdo momentos del libro. Especialmente, recuerdo mucho la huida de los Nâzghul. Es como si además de haber leído con la vista, hubiera leído con el sentido del oído. Toda una experiencia surround, de 360 grados, que ni el más sofisticado de los teatros en casa podría igualar, porque está en la mente, trasciende el tiempo y el espacio, y queda grabada de por vida en los circuitos del cerebro. El sueño de cualquier director de cine.

This entry was published on August 16, 2023 at 9:00 am. It’s filed under Reflexiones Lectoras and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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