Si les gustan las tramas llenas de drama tipo DowntonAbbey, este libro es para ustedes. Si les gustan las sagas familiares e históricas, este libro es para ustedes. Si les gustan los libros de Anne Jacobs, este libro es para ustedes. Y si les gustan las historias sobre la Segunda Guerra Mundial, este libro es para ustedes. En fin, es un libro que para todos tiene un poco.
Lo que este libro tenía para mí, era descanso. Leyéndolo, descansé de los temas tan densos que había estado abarcando en mis últimas lecturas. Y también, por supuesto, está Falko, mi personaje preferido de este libro.
Esta historia tenía algunas sorpresas agradables para mí. Si bien la trama tiene algunos giros que eran muy previsibles -la muerte de Elfriede, el arco del comandante Iversen- en general está muy bien construida. Los personajes son sólidos, están bien descritos e insertados en la historia. La estructura temporal de los capítulos ayuda a que se desarrolle la línea del libro de una forma muy dinámica, y pone al lector en perspectiva sobre las circunstancias de LaMansión, la familia Von Dranitz, la Segunda guerra Mundial, el Frente del Este, la Guerra Fría, y las tensiones que existían en Alemania durante los tiempos de la Reunificación, que muchos dirigentes locales y regionales del Este supieron capitalizar en su momento, como fue el caso de uno de los personajes. Este último tema es uno de los más interesantes en tanto es uno de los menos explorados, ya que generalmente se habla de la Reunificación como un clamor popular, sin elaborar mucho más; o tal vez profundizando poco precisamente por lo reciente del fenómeno: una vez que el tiempo comience a pasar y comience a hacerse una revisión de ese momento histórico, es posible que haya más documentación y estudio acerca del tema.
Para mí, como lectora, fue entretenido ir construyendo la historia y uniendo los puntos con los retazos que entrega cada capítulo conforme el tiempo va saltando. Siento que es un poco como un reto. Asimismo, es posible irse identificando cada vez más con cada miembro de la familia, ya que confirme avanzan los capítulos, se va profundizando en la relación que tenía cada uno y su participación entre sí. Como si LaMansión hubiera sido un gigantesco rompecabezas que fuera más allá del tiempo y del espacio, y los distintos miembros de la familia (con sus deseos, sus temores y sus complejidades de ser humanos) hubieran sido meras piezas temporales; jugadores que debían estar un determinado momento, mientras LaMansión creaba y educaba a la siguiente generación de sus habitantes, como si fuera una gran matriz.