…porque este proyecto no comenzó en la noche que empieza este relato, ni cuando despliego estrategias para enmendar errores. Vamos a un día de julio. Ese día, revisé mi correo de la Universidad, y me encontré la sorpresa: ya había una fecha para mi ceremonia de graduación. En diciembre.

Me recorrió un escalofrío. Diciembre. A menos de 10 grados Celsius. Mi muy tropical familia. En el norte de Europa. No lo sé, Rick…
…y efectivamente, fueron semanas de no saber. Algunos me decían que qué pereza ese frío, yo no sé, eso tan lejos, eso al norte. Eso…es que diciembre…
Pero yo no dejé de insistir. Hasta que el día aquel de la aciaga ruta, cuando finalmente me dijeron que sí, y corrí a comprar tiquetes. Y a montar gente a un avión.
Tampoco dejé de planear qué haríamos con los días que tendríamos, ya que sería necesario tener de todos modos un itinerario que nos cubriera todos los días excepto el de la graduación, aunque este último lo tengo pensado para ir a conocer el pueblo con mi familia. Ya tengo pensadas las ciudades que vamos a conocer, y calculados nuestros costos.