Placeres oscuros

Cuál decantar ni qué ocho cuartos. 

Tengo que admitir que he estado cultivando un placer morboso en los últimos días: ver cuánto suben los precios de los tiquetes a Bélgica. Bien sea desde Suramérica, Norteamérica o España. 

A veces me contrarían. Los tiquetes bajan, sin duda, como una forma en que el algoritmo atrae a los últimos turistas que buscan comprar su tiquete a un precio razonable. No obstante, la tendencia general es que crezcan. 

Por eso, sonrío nada más ver el mensaje con la alerta. Lo abro, y me regodeo por dentro al ver si ha subido, y cuánto. Es como una especie de Schadenfreude, que se ha acentuado desde que corregí mi idiotez (link), y se profundizó más -si cabe- desde que se me hizo la acreditación a la tarjeta de crédito. Sólo veo los números subir y sonrío, lupina.

This entry was published on October 25, 2023 at 9:00 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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