Sobre los bonos

Como ya vieron, mi pasado regalo de amigo secreto fue un bono de librería. Y fue tal porque yo pedí específicamente que por favor me dieran un bono. Y, si recuerdan mi graduación, también hubo muchos bonos.

A mi vez, compré para mi amigo secreto un bono de una librería grande y amarilla que queda cerca de mi oficina, y sé que varios de mis amigos recibieron a su vez bonos de esa librería, o de la librería roja. Y en varios casos, porque ellos también pidieron, pues nos gusta recibir bonos.

¿Qué encanto tienen, entonces, los bonos?

Primero, el encanto de dar algo sin engorros. Aquí, no hay operatividad: no hay tiquete de cambio, medirse (en caso de que sea ropa o zapatos), o revisar si ya tenemos el ejemplar mencionado en la biblioteca. Ni mucho menos, tener que ir a ejecutar un proceso de cambio más o menos engorroso (como alguna vez tuve que hacer con consecuencias desastrosas, pero esa es otra historia) en un almacén.

En conexión con eso, hay un amplioamplísimorango de tiempo en el cual disfrutar de tu bono. Puede llegar a ser un año. Así que hasta alcanzas a cogerte alguna promo, si eres disciplinado, si realmente quieres hacerlo, o si tienes suerte. Es decir, puedes ir cuando quieras, cuando estés pasando por allá o cuando quieras preparar una tarde de compras. Es decir, puedes elegir con calma y, en consecuencia, hacer una buena elección.

Tercero: estás respetando el gusto del otro. Uno no sabe qué géneros o que autores le gustan al otro. En materia de ropa, no sabes qué tejidos o colores son del gusto de tu regalado.

Es cierto que un bono puede sentirse algo impersonal. Sin embargo, he encontrado que algunos detalles permiten hacerlo más entrañable. Por ejemplo, siempre que lo uso (generalmente lo uso completo) le mando una foto a quien me lo regaló y le muestro cómo lo invertí, para que vea que el bono ya es algo concreto.

Además, suelo añadir una nota de muchas gracias al mensaje. O pegarle al libro la tarjeta de quien me regaló el bono; o le pido también, si es una persona con la que tengo mucho contacto, que me firme en la primera página, como si fuera un autógrafo.

Regalar un bono es una opción tan bienvenida como poco riesgosa. Como amigo, no quedas mal, puedes llegar a quedar muy bien; y lo haces tan coqueto y personal como tú quieras.

This entry was published on October 30, 2023 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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