Otro cómic. Ando como en una especie de etapa gráfica de mi lectura. Pero es que ver estas grandes novelas convertidas en novela gráfica es un deleite para los ojos y para la mente.





Esta vez estuvimos en…el futuro. El más distópico y miserable posible: uno donde ni siquiera es posible (es subversivo, de hecho) sentir con la profundidad con la que sentimos los seres humanos, y la sociedad ha cambiado diametralmente gracias al conductismo neopavloviano. Ahora, los seres humanos sobreviven en una especie de letargo que da pie a la trama de la novela.

Lo primero que me gustó de esta obra gráfica -sobre el libro no quiero entrar en detalles, porque amerita otra entrada en sí mismo- es su color. Fordham -adaptador e ilustrador- de verdad hizo un esfuerzo por recrear y honrar la distopía felizde Huxley, siniestramente parecida en su paleta de colores a este capítulo de Black Mirror:


Créditos al productor y a Netflix