Cumplí años hace unos días. Este año, mis amigos me malcriaron regalándome un cuaderno de Nespresso que huele a café (¿qué más?) y nada más y nada menos que un bono de la Librería Nacional. Debatiéndome entre usarlo ya, o esperar a la promoción de la prima de la Librería, me decidí por lo primero por aquello de que “La vida es ahora”, y me fui feliz una tarde con mi bono a escoger mis regalos.

Esta fue la primera gran sorpresa de la tarde. No sólo no esperaba encontrarlo en español, sino que ya lo estaba buscando en el Kindle. Me tragué mi orgullo, pues no me gustan las portadas con los personajes de la serie en ella; y lo compré.

Luego, un antojo con el que llevaba desde el año pasado. Nada más y nada menos que el libro en el que se basó la película. Y sí, soy TeamOppie en esta.

Otra gran sorpresa fue esta hermosa edición del Fondo de Cultura Económica acerca del Segundo Imperio Mexicano desde los ojos de una de sus protagonistas
Por más que me cueste (porque las tentaciones que escogí fueron fuertes) me procuraré ceñir a mi lista de este año, y continuar con los propósitos establecidos.
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