Otra compra de la librería arquitectónica. El único que era más texto que imagen. Pero un texto tan escaso que no era posible tampoco dejarlo allá; así que se convirtió en uno de mis regalos de Navidad de este año.
Porque el tema era bien interesante. ¿alguna vez nos hemos planteado seriamente a qué olía la Edad Media? ¿O la Grecia de Hércules? ¿O la Francia de Luis XIV? Posiblemente se nos pase por la cabeza alguna que otra vez; pero no como para que pensemos en meternos hasta la nariz en esta historia esencial a la Humanidad.
Y es que el Siglo XX olió a muchas cosas. A pólvora. A gas. A cenizas. Pero también a perfume. Y a dos en particular, ambos objetos de este libro al ser, inadvertidamente, hermanos. Me refiero a Chanel N°5 y a Moscú Rojo.
El libro recorre la historia paralela de ambos perfumes: su origen, de la historia de los dos maestros que les dieron vida, y las casas que los llevaron a la fama. Sobre todo, la historia de los dos sistemas económicos que representaron a lo largo del siglo XX. Pues este libro corto pero sustancioso y exigente explora un aspecto desconocido de la historia del Siglo XX y de la historia de la Unión Soviética: el de su industria del lujo, representada por los perfumes.
Al mismo tiempo, el libro hace hincapié en cómo fue la transferencia de conocimiento entre los siglos XIX y XX, y cómo se reorganizó la industria rusa, una vez transcurrió la revolución bolchevique. Y en cómo la industria del perfume -con una innata capacidad para la sobrevivencia- logró sobrevivir e incluso prosperar, en un entorno tan extremo.