Haciendo este viaje, he encontrado una tabla de tiempos que me ha funcionado perfección. Sirve a la hora de planear, ayuda a gestionar flujos de caja y de ir escalonando pagos, por aquello de que estamos viajando en una moneda que es mucho más débil. Recuerden que las finanzas son el manejo del dinero en el tiempo.
¿Cómo hacer entonces? Con un cronograma:
Seis meses antes: hoteles, tiquetes internacionales
Cuatro meses antes (o antes): boletas de La Alhambra. Yo compré las mías 135 días antes de entrar a los Palacios Nazaríes. Por eso es tan importante tener claro el día y la hora en la que van a estar en los monumentos. No es rigidez; es que ciertas boletas (sobre todo esta) se agotan muy rápido. También, es el último plazo para comprar tiquetes internacionales a un precio razonable.
Tres meses antes: billetes de tren o de bus. Renfe y las compañías de autobús regionales de las que hablé en mi post anterior habilitan sus reservas con 90 días de antelación.
Dos meses antes a un mes antes: si hay alguna reserva de alojamiento que tenga pago anticipado, se hace el cargo a la tarjeta.
Un mes antes: hora de preparar la lista de empaque y de buscar lo que pueda faltar, desde la maleta hasta la ropa que haga falta. Esto aplica, sobre todo, cuando viajamos en una estación que no sea finales de primavera/principios de verano, que es cuando la ropa es más similar a nuestra ropa del trópico; o si se trata de un viaje con un propósito especial como, por ejemplo, hacer el Camino de Santiago.
Pero la lista de empaque, queridos todos, es un tema diferente.