Los fraudes siguen a la orden del día. Esta vez, a través de WhatsApp. ¿Pero cómo, nos preguntamos todos, si no hay comunicación entre las dos aplicaciones? No lo supe; sólo me llegó este mensaje:


Una primera lectura me preocupó, como es lo normal. A nadie le gusta quedarse sin hotel y arriesgarse a que un nuevo alojamiento le salga potencialmente más caro. Sin embargo, algo me hizo releer de manera más atenta el mensaje varias veces más, lo que me hizo crecer las sospechas de algo no logístico, sino criminal. Revisemos los elementos sospechosos que encontré en el mensaje:
Está escrito en inglés. Yo voy de viaje para un país del cual se burlan en Europa por su bajo dominio de ese idioma. Encima, voy de viaje para una ciudad relativamente pequeña y menos turística que el resto del país, por lo que las probabilidades de que haya conocimiento del segundo idioma disminuyen.
La persona que dice firmar el mensaje tiene un nombre anglosajón. De nuevo: por más movilidad de personas que haya en la Unión Europea, es muy poco probable que haya en esa ciudad específica una persona con dicho nombre viviendo y trabajando.
Cuando se revisa la información de contacto de ese número, remite a una compañía que no guarda relación con el servicio que dice prestar / la compañía para laque dice trabajar / la persona que dice ser.
Incluye un sentido de urgencia y un llamado a la acción, a través de un enlace en el que hay que dar click, o se pierde la reserva.
El número de contacto es de un país que no es el de destino.
Remite a un alojamiento en el que había cancelado la reserva. Es decir, fueron suplantados.
Procedí a bloquear el número y a eliminar el canal de comunicación abierto. Unas semanas después, a través de uno de los establecimientos en donde sí tenemos la reserva confirmada nos enviaron este mensaje a través del canal de comunicación de la aplicación:

Hubo una filtración de seguridad; y afortunadamente, mis datos quedaron en una reserva antigua
Así pues, recomiendo para estos casos lo siguiente:
1. No dejarse sulfurar. Sé que una reserva hotelera -sobre todo en un sitio muy turístico, sobre todo en alta temporada- puede ser un tema sensible. Pero es importante no caer en la demanda de urgencia o llamado a la acción que está presentando el delincuente.
2. Mantener un protocolo de acción frente a este tipo de mensajes intempestivos. Así como el Banco de la República enseña a “Mirar, tocar y girar” como pasos en la campaña para evitar recibir billetes falsos, hay que hacer lo mismo cuando desconfiemos de alguna comunicación sospechosa. En mi sitio de trabajo le dicen “la terna de seguridad” : verificar remitente, verificar enlaces (si es posible) pasando el mouse por encima sin hacer click, para ver adónde lleva el enlace, y verificar mensaje y que coincida con los dos anteriores.
3. Ir a la fuente original. Verificar siempre con el sitio del que supuestamente procede la información si esta sí es verídica a través de los canales de comunicación que hayas usado antes.
4. Desconfiar cuando el canal de comunicación que ese alojamiento / servicio / proveedor no sea el canal oficial que hayas estado utilizando con él todo este tiempo.
En suma, lo que estas indicaciones nos piden es no ser atolondrados y recibir de manera muy crítica todas las comunicaciones que estén relacionadas con temas sensibles o que nos pueden causar daño potencial: nos pueden robar información financiera, personal, o de cualquier tipo. En un momento de la historia donde los datos y la información representan poder, cuidar los datos propios es una de las mejores manera de auto preservarse con costos marginales que podemos tener a la mano.