Encuentros en Madrid

Hoy ha sido un día con los encuentros favoritos de mi papá: Pipe (mi hermano, quien viene con Jorge, mi cuñado) y el Museo del Prado. Vamos por partes: 

Yo había destinado el día de hoy a conocer el Museo Reina Sofía y ver -por fin- el Gernika, algo que nunca hemos podido hacer en Madrid. Mi papá se había mostrado levemente de acuerdo -Picasso es su límite duro en cuanto a arte moderno se refiere- así que pensé que podríamos ir sin problema. Error. Y por las razones equivocadas. 

Llegamos con facilidad a la parada de los museos (“Ciudad del arte”), y cuando abrí Google para buscar las indicaciones para llegar al Reina Sofía, encontré que este estaba cerrado. Así es. Era lunes; el museo no operaba. “Ay, cómo así” me dije. “¿Este no es como el Museo del Louvre o el Museo del Prado, que siempre están abiertos?” pensé. 

“Papi, cambio de planes” propuse “este va a ser otro viaje que nos quedamos sin ver el Gernika. ¿Qué te parece si vamos al Museo del Prado?” 

A mi papá se le iluminó la cara, le brillaron los ojos, se le abrió la sonrisa, y se le relajó el cuerpo. “¡Ah, vamos!” fue lo único que me dijo “¿Y eso?, ¿qué pasó?” me preguntó.

“No Viejo. El museo está cerrado por ser lunes” le dije

“¿Sí ves? No hay lugar como el Prado” me dijo. Es su museo favorito en el mundo. 

Y nos dio el tiempo justo para ver todas las exposiciones -amo las salas de Velásquez (por el tema con Las Meninas) y del Bosco-, vero como se encontraban en una de las salas una excursión de chinos y una de japoneses en lo que parecía el estallido de una supernova (ahí mi papá conoció el verdadero terror, pues le mostré cómo eran esas excursiones, ya que me apodo familiar es la Guía China) e incluso hacer una pausa activa en el café del segundo piso del museo, adicional al café que también nos tomamos al final en la cafetería principal, mientras miraba la tienda.

Cuando ya salíamos, contentos y disfrutando de un clima que más parecía de finales del verano, llamó Pipe a avisar que ya iban en camino. Tanto ellos como nosotros llegamos al tiempo, y nos encontramos en la esquina de la calle de nuestro terrario. Dejamos las maletas en el apartamento, y nosotros salimos a buscar un sitio de tapeo en Gran Vía.

This entry was published on October 14, 2025 at 8:57 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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