Los Magnates (The Tycoons)

Hace mucho, muchísimos años, vi en History Channel (veía TV, y directamente en el aparato, para empezar) una serie llamada Gigantes de la Industria y que partía de una premisa histórica: los Estados Unidos de América no fueron conquistados (en el sentido más latinoamericano de la palabra) sino que fueron construidos. Allá no llegó gente a ver qué tomaba -como sí sucedió en América Latina- sino que llegaron colonos y granjeros a profesar su fe y trabajar la tierra. Otra mentalidad diferente.

Entonces, como culmen de esa construcción -sugería la serie- surgió un proceso de industrialización acelerado en el siglo XIX que llevó a los Estados Unidos a ser un país cuyas costas se conectaron, con la mejor infraestructura para catalizar los avances tecnológicos, de cara al siglo que comenzaba: un siglo americano. 

La serie, si bien es entretenida e informativa hasta cierto punto, no menciona cómo se da esta construcción. Pero el libro (que me antojé de leer precisamente por haber recordado la serie) sí lo toca. Lo hace quitándonos el mito de la excepcionalidad americana. 

Esta industrialización acelerada fue el colofón sangriento y próspero de la Guerra de Secesión. Los esfuerzos por estandarizar la producción de armas y de repuestos para las mismas en las armerías del país durante su única guerra civil, produjo como resultado la capacidad y el conocimiento para estandarizar la producción, de modo tal que los resultados de dicha producción serían iguales y, por tal motivo, intercambiables entre sí, dando lugar al concepto de producción en masa. Este concepto después -mucho después- lo perfeccionaría Henry Ford con la línea de montaje, y la producción de automóviles, símbolo del Siglo XX. Pero eso es para otro día. 

El libro nos lleva en un paseo temporal desde el final de la guerra y los esfuerzos por pasar de la producción artesanal de armamento en las armerías, donde ninguna parte podía ser intercambiada durante el conflicto por la calidad artesanal de las armas (inutilizando piezas completas), hasta los sangrientos conflictos laborales, las guerras de precios y las primeras regulaciones antimonopolio de la Edad Moderna. 

Presenciamos las alianzas y rivalidades entre los magnates objeto de la historia, y vemos cómo comienza la edad moderna, con todo lo que ello implica: la mejora en el transporte y la infraestructura. La creación del trabajo moderno de oficina y de empleos evidentemente contemporáneos, relacionados con la gestión de compañías y de equipos. La creación de mecanismos como precios de transferencia o los debates acerca de regulaciones sobre libre mercado o coerción de la competencia, serán parte de este libro.

También, fenómenos conexos como el comercio de los excedentes de producción y la creación de la economía de consumo, el servicio al cliente y la creación de tiendas por departamentos. Incluso, veremos las economías de aglomeración presentes en el auge y caída de las ciudades conexas con las industrias en las que se movían estos empresarios, como Pittsburgh, Albany u otras ciudades de Estados Unidos. Mucho cabe dentro del alcance de este libro, que es una ventana a uno de los periodos más fascinantes de la historia de Estados Unidos

Uno de los personajes de esta serie se parece mucho a uno de los personajes del libro, incluso físicamente. Pistas en la portada del libro

Una narrativa que se hace fascinante y que es atenta al detalle; pero que a veces puede hacerse densa, para quien no sea un lector apasionado por el nicho. A estos últimos, recomiendo mucha paciencia; porque la recompensa final de este libro sobrepasa con creces lo que éste pide para leerlo.

This entry was published on January 12, 2026 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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