Ya vi “Cumbres Borrascosas”

Y las Expectativas Borrascosas han sido más que cumplidas y superadas. Esta película es un cinco admirado en su adaptación; digan lo que digan quienes no la quieren. Porque, como película (y como una adaptación libre, que es lo que es) es ambiciosa, audaz, opulenta y sí, en ocasiones tan dramática y sombría como el carácter del libro lo demanda. 

Para empezar, la fotografía es hermosa. Las paletas de colores en cada momento están muy bien pensadas, y logran transmitir la tranquilidad o la turbulencia en el mundo interior de los protagonistas, su relación entre ellos y con el lugar en el que están.  

El arte de la película también es espectacular. Los interiores cuidados (sólo hablemos de la habitación de Margot Robbie para poner un ejemplo), los objetos, y la selección de   locaciones (así como la forma en que se mueve la cámara) transmiten perfectamente la visión de la directora sobre su obra, y sirven para acentuar o rebajar el dramatismo de algunas escenas. Kudos, en particular, para aquel remoto edificio que parece servir de umbral y como de confesionario en la mitad de la nada a Cathy y Heathcliff. Además, la banda sonora, cortesía de una Charli XCX bastante inspirada, es muy buena y llega en el momento justo.

El pico de la expresión artística de la producción está en el vestuario. Especialmente, en el de Margot Robbie, sobre el que han corrido ríos de tinta al ser una carta de amor a la historia de la moda. Pero es que lo vale completamente. Cada que está en escena, deslumbra con su elección de ropa. Esta no sólo es hermosa, sino que guarda relación con el sitio en el que está y con su mundo interior, así que viéndola sabemos cómo están su mente y su corazón.

Como adaptación, creo que en la adaptación del Conde de Montecristo, que considero una adaptación inteligente y bien pensada, hubo una poda mayor de personajes de los que hubo aquí. Hubo personajes importantes que no estuvieron (Hindley, que es atroz, fue fundido con el personaje del padre de Cathy) y, como en todas las adaptaciones previas, faltaron los personajes de la segunda generación, que son los que dan complejidad a la historia y representan el lado luminoso de ésta. 

Otros personajes guardan similitud con los del libro. Nelly, por ejemplo, cumple a las mil maravillas su papel. Se diferencia de la del libro en que no narra, sino que atestigua los hechos; actuando en ocasiones como la voz de la conciencia de Cathy. Pero -al igual que la del libro- no siendo confiable para nadie.

Otros no hacen del todo el trabajo. Siendo ya tóxicos, faltó más toxicidad, si me lo permiten. Opino -y para mí, es el único lunar de la historia- que la película se enfocó mucho en el romance y menos en otras subtramas, como el abuso a Heathcliff (que es clave para entenderlo de adulto), los fantasmas o la locura; y, si bien el arte de la producción permite transmitir la atmósfera de abuso y de decadencia que me transmitió el propio libro hace más de 25 años (y que sigo sintiendo hasta hoy), no es suficiente en sí misma para transmitir la corrupción moral de los seres humanos involucrados aquí. Sin embargo, hay que abonar que (a quienes nos gusta) nos dejó con unas imágenes como esta: 

Bombón

Asimismo, dieron gran importancia a los lugares. El Páramo dejó de ser la desolación que uno se imaginaba como lector (me imaginaba casi un yermo) y casi que cobró vida propia, para expresar las turbulencias emocionales en el mundo de Brontë. Todo un personaje vegetal, para mí. Significó transiciones, tormentos, tristezas, pensamientos arremolinados y, en fin, todas las sacudidas de ese mundo interno.

También me impactó la simbología tan profunda que guarda la Granja de los Tordos. La película la asimila a una casa de muñecas en la que Cathy se sentía como un objeto más, guardado y cumpliendo un papel según la voluntad de su marido. Sin poder ser ella misma; he ahí su verdadera tragedia. Una que Robbie supo transmitir, incluso a través de sus caprichos.

En fin, mucho para decir; pero es hora de concluir. ¿Hay que ver “Cumbres Borrascosas” (con todo y las comillas de marras)? SÍ. Es buena, es audaz, es inteligente y es ambiciosa, como la adaptación libre que es. ¿Sacrifica temas que pueden ser importantes para la trama (al menos la trama del libro original)? DE NUEVO, SÍ. Pero, como ya dije cuando fui a ver al Conde de Montecristo, esto es cine, no literatura. Si quieren ver los entresijos completos de la obra, a leer a Brontë. 

Para mí, lo más importante: este es uno de esos libros que motivan a (re)leer libros clásicos. Y esto no es un detalle menor. La Humanidad, como grupo, no se equivoca. Si esta obra está montada en el anaquel de los clásicos, es por algo. Y no es por poco: es un retrato muy audaz del alma humana: de lo bajo que puede caer, y lo alto que puede llegar su redención. Sobra decirse que salí de cine con más ganas aún de releer a Brontë. 

*créditos de la imagen al estudio

This entry was published on March 4, 2026 at 9:00 am. It’s filed under Reflexiones Lectoras and tagged , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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