Uno de mis tragos más amargos de 2025 -si no el más- fue despedirme de Oliva. Después de casi 14 años de vida conjunta (quedamos cortos por un mes), nuestra querida Ollie ya estaba muy enferma y sentía unos dolores en su lomo para los cuales ningún medicamento, terapia ni tratamiento llegó a surtir efecto durante todo el primer trimestre, para suprema angustia nuestra, que la veíamos decaer día tras día.
Así que cuando elegí este libro de Julia Navarro fue con el temor de que me fuera a sacar más lágrimas de las que ya he derramado a lo largo de este año por la gordita de esta casa -32 kilos de amor en su estado más puro-, a la que perdimos en abril.
“Make it or break it” pensé. “Esto me destruye o me ayuda a manejar mi duelo”, y compré el libro. La lectura fue muy sencilla: está dividido en capítulos, y cada uno de ellos cubre nuestra entrañable relación con los perros: desde su llegada a nuestro círculo doméstico, hace alrededor de 10,000 años; hasta las labores de rescate de heridos, compañía en los pasos de montaña o apoyo en las labores policíacas. ¿Recuerdan a Beethoven el San Bernardo o a Comisario Rex, sólo por no caer en el lugar común de mencionar a Lassie, prima muy, muuuuuuuuuuuy lejana de nuestra Oliva y estrella de cine y TV?
Así que, de manera ágil y de la mano de otra madre perruna en duelo -pues como dato curioso, les dejo que Navarro escribió este libro también para manejar un proceso de duelo ya que su amado Argos -un pastor alemán- había cruzado el arcoíris poco antes de comenzarlo, me dediqué a leer este paseo por la historia, las labores y las grandes contribuciones de los perros a nuestra sociedad. No sólo porque nos hagan más humanos (vale la pena leer con atención el capítulo acerca de los derechos de los animales y del trato correcto que debe darse a éstos), sino porque nuestra cooperación conllevó a mejoras en nuestra calidad de vida, como muestra el segundo capítulo del libro.
Este termina con la llegada de Barbie, una perrita arcoíris, a la vida de la escritora. Me alegro por ella, pues puede volver a estar acompañada de una peluda a la cual leerle sus pasajes más complejos, o decirle el tema del próximo libro en confidencia. Pero creo que yo tendré que esperar un poco más para que me acompañen debajo del escritorio: en mi caso, es prudente dejar pasar un poco de tiempo más. Pero sin dudas, habrá más.