Me gustan los gorditos; sobre todo y ante todo, en la literatura. No resisto un libro gordo! Me provoca lascivia su lomo abultado, afanes voyeristas sus (para mi) innumerables hojas; que exploro sin protocolo con las yemas de mis dedos y mucha, mucha curiosidad, las historias secundarias que resaltan la labor de los personajes principales y, ante todo, la trama (que generalmente es de múltiples niveles o detalles) que las llena de tinta hasta quedar claros como el día sus detalles mas oscuros.
Me gustan los gorditos; pero no aquellos gorditos que se prolongan de modo artificial (como si no se aceptaran a si mismos ni su belleza delgada, y se engordaran para buscar cierto tipos de lectores), sino que aquellos que, precisamente por su robustez suponen un reto: al análisis, a la comprensión, a la percepción de los detalles… y a la resistencia!
