Segunda parte de Buda

Hoy es el día de caminar. Una buena idea, ya que el día amanece más claro y es perfecto para seguir a nuestra guía -una amable húngara procedente de un pueblo del país- quien nos cuenta la historia de su país al transitar por el centro histórico de Budapest.

La idea de este tour es que cubra lo que el bus no puede, por lo que caminamos por las calles centrales del centro histórico -valga la redundancia- escuchándola. Comenzamos en la Catedral de San Esteban, donde nos explica la conversión de Esteban, rey de Hungría -y del país- al cristianismo. Y comenzamos a caminar, hasta llegar a la Calle de la moda, una especie de Zona Rosa.

Por esta calle seguimos avanzando en dirección a la plaza del Parlamento, donde nos explica la importancia del edificio como sede de la autodeterminación húngara en el marco del Imperio Austrohúngaro, lo que aumenta un poco mi pesar por no poder verlo pero bueno, otra vez será. Este hermoso edificio no lo van a mover de aquí y yo tendré muchas oportunidades de volver a verlo.

Seguimos caminando por el malecón del Danubio, donde la guía nos cuenta acerca de las estatuas que adornan la ciudad. Éstas han surgido como iniciativa privada pues, al terminar el periodo comunista, los ciudadanos deseaban alegrar con algo que no fueran estatuas de corte histórico o que honraran figuras del corte de Marx, Lenin y compañía la ciudad. Por esto, es normal encontrar estatuas como la del Bufón, o de niños, a lo largo del Centro. Sin embargo, hay una estatua o, mejor, un monumento, que queda después del Parlamento y al que fuimos con la guía, ya que fue puesto por el Gobierno Húngaro: el de los Zapatos en el Danubio.

Este monumento honra la memoria de los judíos, disidentes, gitanos y discapacitados que fueron ejecutados por los nazis de forma cruel, y cuyos cuerpos fueron a dar al río, para que los invasores se ahorraran una bala y dos tumbas. El monumento viene de que una de las últimas órdenes que se les daba era que todos debían dejar sus zapatos en la orilla antes de ser ejectuados, por lo que lo último que quedaba de las víctimas del nazismo -además de su memoria- eran sus zapatos.

Nos dijeron que había zapatos de bebé entre los del monumento, pero no fui capaz de buscarlos.

El tour termina unos pasos después, en la plaza del Parlamento. Nosotros aprovechamos y buscamos la parada de bus más cercana, para buscar el bus que cubre el circuito del castillo, al cual nos enlazamos, y que nos dejó en la iglesia del Rey Matías, que hace un complejo con el Bastión de los Pescadores. Para información de todos, hay un bus de servicio público (de las líneas de la ciudad) que hace el mismo recorrido, sólo que nosotros estábamos en la onda de tomar estos recorridos guiados, y por eso es que les pongo la página del mismo. Pero en esta página indican las rutas de buses municipales que sirven para llegar a la cima del castillo de Buda igual de bien (y no cobrado en euros).

La foto de la izquierda es del Bastión de los Pescadores, que tiene una vista privilegiada al Parlamento. Este sitio toma su nombre de los pescadores, que debían unirse para defender la ciudad desde ese lugar, en caso de que fuera atacada. Ya muuuchos años después, se haría el monumento que ven en la foto, que es neogótico y está justo al lado de la iglesia del Rey Matías, la cual se veía hermosa desde afuera, pero a la cual no pudimos entrar. Otra que quedó en remojo.

La de la derecha es del Puente de Sisi desde una estatua del Rey Matías que hay subiendo por la colina. No pudimos pasar por el puente de las cadenas, ya que está en restauración hasta el 2023, pero ya podremos volver. En otra ocasión será.

Algo que sí aprovechamos gracias, de nuevo, a que la tasa de cambio operaba a nuestro favor (lo cual es algo raro para uno como colombiano) es que pudimos comer en un excelente restaurante, cerca de la iglesia. En él pude cumplir uno de mis sueños gastronómicos: tomar una copa Tokai Aszú. Todo esto por aproximadamente lo que nos costaría una comida en Bruselas o Lovaina la Nueva. Me emociono de sólo recordarlo.

Por cierto, el restaurante al que fuimos, con la comida más deliciosa y el servicio más atento, se llama 21 Hungarian Kitchen, y lo encuentran en 21 Magyar Vendéglo 1014 Budapest, Fortuna Utca 21.

¡Mírennos, mamás, estamos triunfando! Goulash con Tokai Aszú a la vuelta del Bastión de los Pescadores.

Menos mal comimos bien, porque después necesitamos energía para rematar nuestro día, ya que tuvimos que corretear un poco al transporte que nos bajó de la colina, y para la caminata posterior. Queríamos ir a conocer Margaret Island, una isla llamada así por una princesa húngara a quien su padre obligó a tomar los hábitos y que vivió en la isla. Aprovechamos la parada de la isla, nos bajamos, y caminamos un rato por este enorme parque municipal. Del puente del que se baja a la isla es que obtuve esta foto de los monumentos a ambos lados del Danubio (por el que avanza un crucero) iluminados. A mano izquierda, el Parlamento. A mano derecha, las iglesias y, en un segundo plano, el Castillo y en primer plano el Bastión de los Pescadores y la iglesia del Rey Matías. Con esta foto, nos despedimos de Budapest:

This entry was published on November 14, 2022 at 9:00 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

4 thoughts on “Segunda parte de Buda

  1. No he podido escoger entre las dos super fotos! La primera, el Parlamento iluminado en la noche o la última desde la isla de Margarita! De las fotos más hermosas uqe he visto de Budapest 🙂 . No alcancé a ir al monumento de los Zapatos 😦

  2. Es bello mi país, muy detallada tu visita! 💝

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