Tintín y los Pícaros

¡Damas y caballeros, he regresado a Moulinsart!

Esta vez, viajé a las selvas latinoamericanas, gracias a Tintin y los Pícaros:

Pero primero, déjenme les cuento cómo conseguí este ejemplar; ya que hacerlo fue en sí mismo una aventura. Yo había estado consiguiendo todos mis ejemplares en el Museo Hergé, en el pueblo donde estudiaba, como una forma de relajarme y de mantener un RetoLector ese año de maestría.

Sin embargo, este volumen fue imposible de conseguir. Me dijeron que estaba agotado. ¿Qué hacer? Pues recurrir a Amazon…y tampoco. Es decir, no en la versión francesa, donde había podido conseguir también alguna que otra cosa. Tampoco en la versión española (donde asumí que, obviamente, iban a estar) …hasta que probé la versión neerlandesa. Damas y caballeros, en Amazon.nl fue donde fui a encontrar esta aventura de Tintín, la última antes del Arte Alfa.

Y una tarde, mientras estaba estudiando en casa, me llamaron a preguntar si estaba disponible porque la entrega sería personalmente. Y recibí en mano mi ejemplar.

Y así comenzó la aventura de Tintín, antes de realmente comenzar. 

Ahora bien, acerca de este viaje, hay que decir que es una crítica de Hergé a las revoluciones y movimientos guerrilleros latinoamericanos. Ilustra en sus viñetas las promesas hechas por los revolucionarios, y cómo las cosas se mantienen igual una vez que llegan al poder: el pueblo sigue viviendo en tugurios, mientras el poder cambia de manos como una mercancía en el mercado sin que haya ninguna reforma real. ¿Les suena parecido? 

Hergé, no obstante, es cuidadoso: no recrea ningún país suramericano completamente. Toma elementos mexicanos, de guerrillas del cono sur, colombianos…para recrear un país completamente distinto que, sin embargo, se ve bastante real. 

La parte de aventuras, como siempre, no decepciona: persecuciones, carros, aviones, puño, patadas y bala. Y selvas exóticas en países ficticios. Esta aventura de Tintín tiene lo clásico, pero lo tiene todo. Lo que no me esperaba era ver de nuevo a Serafín Latón -que no me aguanto, francamente, lo cual comparto con el Capitán Haddock- y a Bianca Castafiore. Aunque ella me parece un poco exasperante como personaje, sentí pesar por ella, por Hernández y Fernández en el desarrollo de la trama.

En fin…por fin puse las manos -y los ojos- en este volumen de las aventuras de Tintín. Me alegra mucho haberlo hecho, haber descubierto que Tintín hace yoga, porque en una viñeta Hergé lo pone a hacer yoga: 

No saben las veces que he intentado pararme en la cabeza, y Tintín ahí tan fresco…

Como si los años sesenta y una vida de viajes hubieran hecho que nuestro belga tomara algunas costumbres exóticas, y como si Hergé hubiera querido mostrar un lado más personal de Tintín.

This entry was published on July 3, 2023 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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