Harry Potter y la Piedra Filosofal

El primer libro de la colección Minalima me hizo sentir de nuevo como si tuviera once años. No recibí mi carta de Hogwarts en quinto de primaria; pero esta espectacular edición, toda llena de detalles, ilustraciones y juegos, bien puede serlo a mis casi 38 añitos.

Igual que la primera vez, el libro me atrapó. Sentí la misma magia, la misma adrenalina y hasta el mismo temor al acompañar a Harry al Bosque Prohibido e imaginar lo que encontró allí. El libro se lee ágilmente, y si bien ya como adulta – después de haber visto las películas y conocer el canon- me fue posible encontrar algunas pistas e inducir varias sutilezas que introduce Rowling desde el comienzo de la saga, esto fue como un valor agregado a la experiencia de volver a una de las grandes aventuras de mi infancia. 

De la mano de Minalina, regresé a Hogwarts. Conocí de nuevo a los personajes, recordé cómo había sido su comienzo en la saga, y abordé el Expreso de Hogwarts otra vez para llegar al castillo desde el lago. Recordé lo navideño que puede ser Hogwarts, pero también lo atemorizante; especialmente el enfrentamiento del final, donde la contribución gráfica fue de las mejores del libro. 

Este libro, que me quedé media hora mirando fijamente cuando lo recibí, me entusiasmó de nuevo a leer la saga. Me recordó que Hogwarts también es mi hogar.

This entry was published on June 2, 2025 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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