Bilbao

8 de octubre. Hotel Ibis Budget, Bilbao, País Vasco

Hoy comenzamos nuestra jornada caminando por el Ensanche Bilbaíno. Esta zona, llamada Abando, es la zona rosa de la ciudad, y me gusto muchísimo. Muy cambiable, muy amigable; y con una vibra muy comercial con la que congenie. El Papá, sin embargo, estaba un poco más escéptico: “de Zona Rosa a Zona Roja no hay sino un poquito”,

En cierto modo, fue un día de caminar en pos de las cosas. Caminamos, caminamos y caminamos; y perseguimos cosas hoy, todo el día.

Primero, fuimos al Parque Doña Casilda, para ver el Museo de Bellas Artes. ¡Oh, sorpresa! El edificio estaba en restauración, y no estaba disponible sino…la colección de arte moderno. Olé por el Papá.

Hicimos un recorrido corto (recortado, más bien) y de ahí nos fuimos a conocer La Alhóndiga de Bilbao, con sus columnas multiformes y un café delicioso en el que hicimos una parada técnica muy deseada, antes de seguir caminando.

Ingenuamente, vi que se podía caminar hasta el Mercado de la Ribera, lo que cumplió el temor del Papá: de “Zona Rosa” pasamos a “Zona Roja” en en menos de tres cuadras. La verdad es que ese barrio no estaba muy bonito. Estaba francamente feo; así que al Papá y a mí se nos prendieron las alarmas. Menos mal cuando ya estábamos preocupándonos de verdad, alcanzamos a encontrar el mercado…que para rematar no le gustó, por el olor a carne y a pescado que había en el lugar. Cero feeling, igual que pasó con La Boquería.

Como al lado queda la Catedral de San Antón, decidimos entrar a verla; pero adivinen qué. Alejandra dejó las boletas en el hotel. Paila. Vamos a tener que venir mañana; lo cual son malas noticias para el Papá, que no aprueba este vecindario.

Almorzamos en el Casco Viejo; y se me ocurrió la idea peregrina de ir a ver a la Begoña, la Santa Patrona de la ciudad. Empiece a caminar. A caminar, y a subir escaleras, como yendo a la Piedra de Guatapé.

Hasta que, por fin, llegamos ala iglesia. ¿Y adivinen qué? Estabas cerrada. Que tristeza, ¿y entonces?

Pues nos fuimos al Museo Marítimo de la ciudad. Bilbao tiene una rica historia marinera: era el astillero industrial de España; y varios de los grandes barcos mercantes y militares de la historia del país (excepción hecha de la Armada Invencible, armada, como ya vimos, en San Sebastián) fueron armados aquí. Asimismo, el museo también incluye información acerca del famoso Consulado de Bilbao, el cual fue una institución comercial que funcionó entre los siglos XVI y XIX. Muchas de las estipulaciones originales de este Consulado acerca de respaldos y garantías se encuentran consignadas en nuestra regulación actual acerca de Cartas de crédito Stand-by y garantías bancarias locales, que forman parte de lo que llamamos en el trabajo “trade finance” o “export financie”. Es decir, cosas con las que trabajo, como le conté al Papá. Con esta ida al Museo, cerramos nuestro día.

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