Ronda y Setenil de las Bodegas

22 de octubre. Puerto de Málaga.

Hoy sí que comenzamos este día corriendo. Vale, ya entendí que esta familia no es buena madrugando en vacaciones; no lo vuelvo a hacer…

La cosa es que fuimos los penúltimos del grupo en subirnos al bus que nos llevaría el día de hoy a Ronda y Setenil de las Bodegas, dos de los famosos Pueblos Blancos de Andalucia, otra ruta patrimonial de España. Con este paseo no los conoceríamos todos -necesitamos al menos diez días para esa gracia- pero sí conoceríamos dos bien vistosos: Setenil de las Bodegas -el pueblo cuyas calles principales pasan como por entre cuevas- y el Pueblo Blanco por excelencia: Ronda, con su espectacular Puente Nuevo

La cosa es que el bus nos dejaba en los sitios de interés y ya nosotros recorrimos por nuestra cuenta; ya que -salvo contadas ocasiones o de que el sitio así lo requiera, como en La Alhambra- no somos muy dados a contratar los servicios de un guía. 

Así que, cuando el bus nos depositó en Setenil, más o menos sabíamos qué íbamos a hacer: caminar y alejarnos del guía, para descubrir la ciudad nosotros mismos. Y Setenil nos gustó: chiquita, bonita; con esas calles como esculpidas en la roca, su aceite orgánico, y hasta una casa donde está la historia de una cachera. 

Subimos de nuevo al bus, y nos dieron el contexto para la segunda parte del recorrido. Esta correspondió a Ronda. Aquí tuvimos más tiempo -alrededor de 4 horas, muy necesarias todas-, bastante útil, ya que hay que almorzar, conocer el pueblo y, de ñapa si uno quiere (adivinen quiénes querían) subir y bajar por el bendito acantilado para pasar por el pie del Puente Nuevo, donde perfectamente podrían haber rodado el Abismo de Helm (no entiendo qué los detuvo) dada la espectacular geografía sobre el Tajo de Ronda, uno de los desfiladeros más temibles que haya visto. 

Este pueblo fue uno de los refugios de los románticos, cuando venían en el siglo XIX a España; y en particular a Andalucia. Por aquí estuvieron Lord Byron y Washington Irving, tomando inspiración de estos mismo paisajes y estos mismos bosques de olivos, para después volver con sus historias al pesado mundo victoriano e industrial. Así mismo tendríamos que volver nosotros al bus, a Málaga y a nuestra vida diaria. 

Terminamos nuestro día como de costumbre, cenando en el Puerto de Málaga, antes de devolvernos al apartamento.

This entry was published on October 22, 2025 at 10:09 pm. It’s filed under Uncategorized and tagged , , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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