Una amigable biografía novelada de Blas de Lezo, enmarcada en su mayor hazaña militar: la defensa de Cartagena de Indias durante el sitio hecho por Edward Vernon.
Lezo, en la cúspide de su capacidad militar y de estrategia, se juega el todo por el todo en una maniobra arriesgada que deja al virrey de la época al borde de un colapso nervioso; pero que evita que la ciudad -puerto de salida del oro español hacia Sevilla y llave de entrada a Colombia y a Suramérica- cayera en manos inglesas.
Partiendo desde el momento fundacional del Medio Hombre -el momento en el que Lezo pierde partes de su cuerpo- el libro avanza hasta el momento presente del sitio. A partir de ahora, los capítulos irán desmenuzando -a muy buen ritmo, pero de forma minuciosa- todos los pormenores de uno de los mayores asaltos ingleses a tierras españolas en América. O, al menos, de su intento.
Gracias al trabajo de Vásquez, conocemos de primera mano el arrojo y la inteligencia de Lezo. Porque, para tener éxito con esa clase de circunstancias, había que saber usar ambas a discreción. Y Lezo -y el sitio de Cartagena- es uno de los pocos casos de éxito que conozco.
“Otra lengua hablaríamos si no fuera por Lezo”, le dije a mi hermano al comprar el libro en la Torre del Oro en Sevilla. “Hombre, mal no nos habría hecho”, fue su lacónica respuesta. Tengo mis dudas a ese último respecto, pero sí es cierto que la realidad a nuestro alrededor habría sido bien diferente.