Perspectivas

Volví a leer a Laurent Binet. Y, como de costumbre, su obra fue un cinco admirado. Esta vez, Binet plantea la solución de un misterio renacentista en clave epistolar, donde están involucrados desde los moledores de pigmentos de la ciudad hasta Catalina de Médicis

En segundos, me vi envuelta en un chisme tremendo. Eran todos hablando con todos de todo. Se mezclaba política, con la ida a la taberna, con la guerra, con resolver el crimen (el asesinato de Pontormo, nada menos), con la inquisición, con la diplomacia; y hasta con los enredos matrimoniales de la época: un verdadero tejemaneje de alianzas que nada tenía que ver con la alineación de los futuros cónyuges.

La novela aprovecha su forma epistolar para abordar reflexiones sobre el arte. Sobre los límites del poder sobre el arte y sobre los individuos. Sobre la justicia. Sobre uno de los momentos cumbre de la Humanidad. 

Y más allá de que la trama es amigable de leer -y cómica por momentos-, hay que aplaudir la técnica y la capacidad narrativa de Binet. No es fácil hacer novela epistolar; y menos aún con múltiples corresponsales, pues es justo ahí cuando el juego se vuelve mucho más complejo y se pueden apreciar los mil matices de la compleja Italia de los Médicis.

This entry was published on June 8, 2026 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Leave a comment