Lo que sí me ha cuajado duro es la sugerencia de viaje propuesta por mi novio. Él quiere huirle al calor, así que vamos a ir a buscar latitudes más frescas. Y, si bien a priori es un paseo que se vería como muy lento y como algo cero aventurero, pues tal vez ese sea el punto: que sea un paseo tranquilo, que no nos sobreestimemos ni nos saturemos; donde podamos estar presentes, disfrutar y restaurarnos con el descanso mientras conocemos algo lindo.
Estamos en cadena de oración, señores…