¡Bienvenidos al Canto IX!
La situación en Troya, como casualmente hace 9 años, está caliente. Los aqueos están aburridos, enojados y tristes pues Zeus apoyó a los troyanos y tuvieron un día nefasto en los combates. Agamenón se plantea abandonar el combate y navegar…
…pero Diomedes y Nestor lo impiden. El uno por valiente y el otro por sabio. Agamenón decide entonces que le va a coquetear a Aquiles, con la intención de hacer las paces con él y volver a mantener un frente unido por parte griega. Decide anunciarle una tómbola de regalos que incluye a su adorada Briseida; pero Aquiles resulta un hueso difícil de roer; ya que siente su honor de hombre y de héroe resentido de cuenta de un capricho de Agamenón.
Y a pesar de los discursos -uno, el de Odiseo, lleno de vericuetos; el otro, de Fenix, que incluía chantaje emocional; y el de Ayax, directo y suscinto- que lo encomian y que le piden que acepte las disculpas y los regalos de Agamenón, no hay nada que hacer. Aquiles retiene a Fénix; y manda de regreso a los otros dos. Ya se irá mañana con el anciano que fue su maestro de regreso a la patria.
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