Uniendo los puntos

Me encanta cuando leo un libro y me siento como en el meme de Leo DiCaprio. 

Cuando detecto algo que ya he visto en otro libro. Cuando soy capaz de hilar el conocimiento, saber qué relación tienen algunos hechos con otros (causa-efecto, correlación, etc.) y cómo se interconectan con varios más. Han pasado más de 30 años, y todavía me emociono cuando descubro que, leyendo, he ido abriendo campos nuevos de conocimiento, que pueden hilarse juntos y componer un bordado bonito (o, por lo menos, más o menos decente) al interconectarse. Cuando experimento esas chispas de sinapsis, que me hacen saltar momentáneamente de una lectura a otra en un momento Eureka…

Hace poco, terminé de leer Metropolis, y me sentí justo así. En el capítulo Ciudades del Mundo, cuando habla de Amsterdam, habla de cómo recogió el testigo dejado en su momento por Brujas y por Amberes, con lo que conectó no sólo uno, sino dos libros: a Amberes, evidentemente; y a The Burgundians; para conectar con uno de los siglos más ambiciosos y opulentos de la historia de la Humanidad.

Este es el ejemplo más reciente. Pero también viví esto haciendo mi tesis de maestría; lo he vivido en lecturas que tienen un carácter, digamos, de síntesis, como El Corazón del Mundo; o incluso, ya en un universo literario, en las de Ken Follett (sea en la Trilogía del Siglo, o en la Saga Kingsbridge), o en la Catedral del Mar, de Ildefonso Falcones. 

Que rico es sentirse así.  

This entry was published on July 17, 2024 at 9:00 am. It’s filed under Reflexiones Lectoras and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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