Hoy cumplí uno de los sueños de mi vida. Poder conocer La Alhambra y caminar por el Patio de los Leones. Salimos de nuestra cueva -nunca más literalmente- rumbo al centro de la ciudad, a desayunar. Estuvimos caminando por los distintos monumentos granadinos, aprovechando que nuestra “dobla de oro” nos permitía acceder a otros monumentos importantes dispersos por la ciudad: el Palacio de Dar-al-Horra, el Corral del Carbón, el Maristán (que queda pegado y era un hospital, también todavía muy en obras), entre otros.
También entramos en la imponente Catedral de Granada. De estilo barroco, guarda en su interior las tumbas de los Reyes Católicos, así como de Juana I de España y de su marido, Felipe el Hermoso.
Caminamos por la cercana Calle Alcaicería, lo más cercano que se puede estar de un zoco marroquí. Esto nos trajo recuerdos del tipo agradable a todos, excepto a alguien, que enarcó sus cejas ante el caos circundante.
Almorzamos cerca a La Alhambra. Mi familia no sabía, pero como regalo les tenía la compañía de nuestra guía por la tarde (entraríamos a los Palacios Nazaríes apenas a las 4.00 p.m., por lo que nuestra ida estaba programada para la tarde). Encontramos a Maite, quien casualmente estaba esperando cerca de donde estábamos, y comenzó el recorrido.
Comenzamos por ver los Jardines del Generalife. Allá, Maite nos explicó la importancia de la ingeniería en La Alhambra; y cómo en realidad, más que ser un Alcázar, La Alhambra era una ciudad en sí misma; ya que tenía una Medina (de la que infortunadamente conocemos poco), jardines, huertos que la abastecían, y los recintos palatinos.
Mientras caminábamos por los Jardines (los jardines altos, los bajos, la escalera del agua, el mirador, el paseo de los cipreses, etc.), Maite nos comentó que durante un tiempo La Alhambra estuvo abandonada (¿pueden creerlo?) e incluso, okupada por una familia noble, con la que tuvo lugar un pleito mediante el cual tuvieron que ir cediendo al Patronato partes del patrimonio conforme iban perdiendo hasta ceder el pedazo final, el Palacio del Generalife, concebido como espacio de recreo de los sultanes nazaríes y que era a efectos prácticos, la vivienda de los muy nobles okupas.
Pasamos rápidamente por la Medina. Infortunadamente, de esta no queda mucho debido al abandono; pero aquí fue donde vivieron los trabajadores de la ciudad y de la corte nazarí. Subimos a las Torres Bermejas, punto de vigilancia de Granada y de su valle circundante, antes de pasar a la pièce de résistance, uno de mis sueños de la vida: los palacios nazaríes.
Verlos es un sueño. Puedo entender perfectamente por qué el Patronato es tan celoso de su aforo y de su cuidado: cada uno de ellos es una obra culmen de las cuatro artes musulmanas. Uno de sus exponentes de mayor esplendor. Es algo que me cuesta describir con palabras, porque se sintió caminar por un sueño. Y ni hablar del Patio de los Leones.
Terminamos el recorrido en el Palacio de Carlos V. El rey conoció La Alhambra, se enamoro y quiso hacer un palacio; pero nunca volvió. Se fue más bien a guerrear al norte, con los resultados que todos conocemos. El palacio -una excentricidad de forma circular como una plaza de toros- quedó vacío. Y así sigue.
Nos quedamos un rato más caminando por los jardines de La Alhambra, y de ahí nos fuimos a la ciudad a tomar algo, para ya coger camino hacia el Sacromonte. Se acercaba la hora de ver bailar flamenco.
Iríamos a la Cueva de la Rocío, la más famosa de todas. Este tablao ha bailado hasta para Michelle Obama. Por la noche, el grupo hace espectáculos donde uno puede ver bailar. Nos sentaron al lado de una señora mexicana muy amable, y al frente de un grupo. Su guía les escogió una sangría para tomar (que casi todos dejaron) y vimos a algunos dormir durante el espectáculo. Tal vez haya sido un choque cultural, como concluyó nuestra compañera de la noche.
Afortunadamente, “sólo” había que subir las escaleras para llegar hasta nuestra cueva, lo que hicimos con camita pues ya estábamos cansados. Llegamos a nuestra cueva a dormir después de un gran día.
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NOTAS:
Con respecto a Granada, no puedo dejar de decirlo: por favor, por favor, POR FAVOR compren sus boletas en el sitio oficial del Patronato de La Alhambra y el Generalife: https://www.alhambra-patronato.es/. Hay mucho estafador queriendo hacerse una plata de cuenta de los incautos. Miren que la he pegado varias veces en este diario de viaje e incluso conté que me trataron de tumbar varias veces; no es de gratis.
Aquí pueden comprar las entradas para el espectáculo de los gitanos en el Sacromonte.