Málaga salerosa

Hoy es nuestro último día en Granada. Por eso, nos tomamos con calma las cosas. Bajamos de nuestra cueva, desayunamos con toda calma en el Albaicín y de ahí nos fuimos de nuevo a la estación de autobuses. Tomaríamos otro ALSA para llegar hasta Málaga. 

Llegamos, recibimos el apartamento (muy bien situado: cerca al puerto y a la estación de trenes y autobuses), y comenzamos a caminar por la ciudad. Hoy sería nuestro día de conocer esta ciudad tan salerosa.

Pasamos por las ruinas de su anfiteatro, con la imponente Alcazaba al fondo. Asimismo, comimos en la Bodega el Pimpi, que como curiosidad cuenta entre sus dueños a Antonio Banderas, malagueño por excelencia, al igual que Pablo Picasso. 

Justamente, después de refrescarnos en El Pimpi, entramos al museo de este último. Si bien no es una de las grandes muestras por excelencia del artista como las que hay en París y Barcelona, esta sí es representativa de todos los periodos y de todas las inquietudes que tuvo el artista a lo largo de su vida, por lo que es una buena alternativa de visita estando en la ciudad.

Visitamos también su Catedral, igual de imponente y de barroca que la de Granada, y caminamos por el puerto de Málaga hasta llegar a la Malagueta, parando en el recorrido ante la curiosa capilla de la Virgen de los Marineros, que ha sobrevivido el paso del tiempo y queda como una reliquia de cuando este lugar no era un puerto deportivo ni un lugar de socialización y fiesta, sino un verdadero lugar de comercio. 

Terminamos la noche en el Puerto de Málaga, comiendo tapas y tomando cocteles para regresar a nuestro apartamento a prepararnos para el madrugón y la excursión de mañana.  

This entry was published on October 21, 2025 at 3:14 pm. It’s filed under Viaje and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Leave a comment