Mención especial para este libro, firmado por el gran Carlos Ruiz Zafón que llegó a mí por un préstamo de mi tía. Sus 258 páginas se leen a la velocidad del sonido gracias a que su trama de misterio y de terror envuelve al lector y lo transporta a la Barcelona de mediados del siglo XX.
La Barcelona de la trama es una ciudad aún industrial, dondequedan los últimos resquicios de las grandes familias de la época del Modernismo y, sobre todo, de las fábricas que hicieron grande a la ciudad. Es, si se quiere, una ciudad dentro de una ciudad: con túneles, con barriadas; en la que el Raval seguía siendo un barrio de arrabal (¿cómo me vieron ahí?) y donde las puñaladas, los polis duros, las persecuciones, los elementos sobrenaturales (vitales para esta trama en su desarrollo y en su simbología, por lo que no diré mucho sobre estos), los asesinatos y las confesiones de los personajes -que es un recurso con el que el autor del libro suele dar ritmo a sus obras- están a la orden del día.
Gracias a la pluma de Ruiz Zafón, me sentí de nuevo andando por la ciudad condal. Así de buenas son sus descripciones de las calles y de los lugares que encuentran los personajes. Gracias a sus palabras, nos podemos situar con mucha precisión dentro del centro histórico, lo que favorece no sólo que uno se oriente, sino que uno se involucre casi como un espectador en la trama. Cuando una descripción es tan nítida como las de Ruiz Zafón, y viene acompañada de la narrativa tan ágil y llena de acción como las que suelen tener sus obras -auténticos thrillers-, uno no queda tranquilo hasta que termina el libro. Siempre quiere saber qué estará pasando dentro de esas páginas, y quiere avanzar hasta terminar.
Y si creen que por ser corto no asusta (o por lo menos tensiona) pues se equivocan. Lo empecé a leer en un sitio público -el área de coworking de El Tesoro- mientras era la hora de mi clase de pilates; y ni les cuento del salto que di cuando a la persona que estaba al lado mío -una estudiante de medicina- se le acercaron a saludarla dos compañeros.
Así que este libro contiene todo lo que nos ha regalado Ruiz Zafón en sus obras: ritmo, aventura, polis rudos, elementos sobrenaturales que lo pueden dejar a uno durmiendo de luz prendida; pero sobre todo, una Barcelona que se lee en clave noir y con una estética steampunk, en esa época de transición entre ser una ciudad industrial y ser la ciudad de las finanzas y el diseño que crecimos conociendo y apreciando.