Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón

Uno cree que ha leído novelas experimentales hasta que llega a la Pájara Pinta. Un libro bien engañoso, porque detrás de un título que suena a copla infantil (y que de hecho se me quedó metido en la cabeza una buena cantidad de tiempo), hay una potente novela coral, donde la Violencia de Colombia, ese periodo con nombre insípido, pero cubierto de sangre y bandoleros; que se cuenta a varias voces que llegan a veces. a conformar una cacofoníade denuncias en la cabeza del lector. 

Ese mismo lector debe hacer el esfuerzo de inferir cuándo habla la protagonista -que no pareció ser, a mis ojos, sino una versión joven de la propia autora-, que está contando sus recuerdos. O cuándo habla Bertha Hernández de Ospina, la primera dama en tiempos del Bogotazo. O cuando habla Carlos Lleras (que fue el que más me demoré en inferir: lo interpretaba como un político liberal, pero casi no alcanzo a inferir cuál). O cuándo van hablando los demás personajes. 

O cuándo habla del presente; cuándo del pasado cercano. O cuándo se va hasta los orígenes: hasta la fundación misma de Pereira, en plenos tiempos de la colonización antioqueña. Todo esto, sin cambiar siquiera de página.

Porque la pluma de Albalucía Ángel -cuya genialidad ha sido injustamente olvidada y a veces, me temo, censurada en este país- no le da tregua al lector. Le exige poner de su parte en todo momento para que esta historia -su historia, la historia de años convulsos en la historia del país- quede contada; y bien contada. Cae en la cuenta de que esta épocano puede sino contarse a varias voces, ya que contarla bajo una sola voz sería traicionar las demás vivencias de esta época en un país que, a veces, parece vivir bajo diferentes realidades.

La obra se enmarca en el concepto del tiempo como algo circular. Como un eterno retorno, y también como una especie de lugar seguro al cual se retorna. Como la maraña -en el buen sentido de la expresión- de lugares y de identidades que recibimos en la infancia; y que nos configuran nuestro propio sentido del yo. De ahí el nombre de la obra: la protagonista es esa niña que canta rondas; esa estudiante rebelde; esa mujer que recuerda. La protagonista es todas esas mujeres y la misma mujer a la vez.

This entry was published on May 25, 2026 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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