No hay duda de que todos hemos estados ahítos alguna vez en la vida, por algún motivo.
En mi caso, volví a vivir un atracón literario el fin de semana antepasado de cuenta del maravilloso libro de Chimananda Ngozi Adichie, Medio sol amarillo, sobre el que ya escribiré. De cuenta de sus palabras, un libro acerca del cual tenía algunas dudas al principio resultó ser todo un hallazgo que casi se leía solo. De su cuenta y riesgo, terminé leyendo 422 páginas hasta terminar el libro el mismo día en que lo había retomado tras un hiato de unos meses, por la página 118.
¿Pero qué es lo que produce que uno tenga un atracón literario, y al final quede ahíto, intentando procesar qué pasó? Lo que sucede es algo tan personal como un matrimonio o una relación estable:
El lector encuentra un libro de un tema que le interesa. A mí me gustan los libros de novela histórica, historia, economía, biografía, y fantasía. Me apasiona la construcción y entendimiento de mundos, y de sistemas. Un libro que hable de esto por fuerza me tiene que gustar, y voy a querer leerlo con más ganas. En el caso del libro de Adichie (que es el más reciente, y es una novela histórica), no habla de la creación de un sistema, sino de su degradación; lo cual también es interesante para una persona a la que le gustan los mismos temas que a mí.
Está leyendo en un idioma que domina. Para mí, es mucho más fácil leer en español que en inglés o en francés. De hecho, suelo leer en esos otros dos idiomas para ralentizarme el ritmo de lectura y degustar un poco más lo que estoy leyendo. Esta puede ser una experiencia con la que se identifiquen algunos lectores.
También encuentra una trama que lo atrapa. El mundo está lleno de historias (lo sabremos las personas con bibliotecas)y de temas que sentimos que deben estar en negro sobre blanco. Pero hay pocas historias que nos logran atraparrealmente. Puede ser la carrera frenética de D’Artagnan buscando los herretes de diamante de la reina (esa es un clásico y siempre me atrapa), el ascenso de Arnau Estanyolen La Catedral del Mar (link), o algo nuevo, como el apasionante descenso a los infiernos de la guerra que representó Medio Sol Amarillo. Una trama de este tipo hace que no podamos quitarle los ojos de encima al libro, y que nos digamos a nosotros mismos “un capítulo más” antes de dormir.
Va más allá, y descubre a un escritor cuyo estilo al escribir coincide con su forma de ver el mundo o con su manera de contarlo. Las circunstancias anteriores son suerte; encontrar a alguien con cuyas palabras te sientes representado en tu historia y en tu realidad (más allá del tiempo y del espacio)es serendipia pura. Y eso debe honrarse con palabras; con muchas palabras leídas que provengan de la pluma de ese escritor.
Las anteriores son sólo algunas razones que me vienen rápido a la mente para justificar un atracón literario de los que hacen perder la noción del tiempo. Seguramente habrá más, porque cada lector tiene las suyas propias; y porque el privilegio de abrir dos tapas y perdernos por entre mundos hechos de tinta y papel nos pertenece a todos, y todos tenemos una llave diferente para abrir esa puerta.
** crédito de la imagen a The Big Bang Theory