Los golpistas

He terminado de leer este libro, el más reciente en la bibliografía de Jaime Bayly, niño terrible de las letras peruanas. Si bien su premisa se me hizo interesante -la novelización de la intervención de Fidel Castro en la restauración al poder de Hugo Chávez tras el golpe de estado de 2002 en Venezuela (información aquí y aquí)- y fue lo que motivó la compra del mismo, me fue difícil conectar con la novela en un principio, a pesar de su excelente narrativa, profundo retrato y emocionante final.

Primero, me desconectó el tema de las palabras. Este tema es importante, por lo que voy a dividirlo en dos.

En un primer apartado encontré que -cómo decirlo- hay muchas palabras de Bayly en la prosa. Es decir, hay muchos vocablos que él suele usar de forma coloquial cuando habla en su canal de YouTube. Por lo tanto, no obtuve el efecto de encontrar la voz de Castro ni de Chávez (ni siquiera unas de sátira, como las de la Isla Presidencial); sino solamente la voz de Bayly. Es decir, en mi lectura no experimenté que sus personajes tuvieran una voz propia: pude oír la voz de Bayly dentro de mi cabeza, monologando a lo largo de 239 páginas.

Ahora, vamos al segundo apartado. Este es consecuencia directa del primero: veo muy pocos vocablos que sean venezolanos en el libro. Teniendo familia venezolana (que vive dentro de Venezuela y también que está regada alrededor del mundo) encuentro fácilmente estas palabras en un texto. Pero en el caso de este libro, no fue así. No faltan los carajazos (muy latinoamericanos) así como los coñazos caribeños a lo largo de las páginas. Pero hace falta ese sabor criollo que aprecian quienes lo conocen. Especialmente, porque muchos de los personajes en el libro provienen del Llano venezolano, que es una región muy particular del país.

Sin embargo, con lo que sí conecté de este libro fue con la gran capacidad de Bayly para el retrato, sea físico o psicológico, de los personajes. En cuanto al retrato físico, el autor abre la obra con el paisaje de un régimen de generalotes gordos, amantes del whisky y de la buena vida, que fueron los golpistas de Chávez. 

Desnuda a Chávez pintándolo como un esquizofrénico -la escena de la consulta con el psiquiatra es memorable- y un adicto al trabajo y al poder. Un tipo con mil vicios, capaz de las peores manipulaciones. Incapaz, no obstante, de reconocer las reacciones de su propio cuerpo. Hace un claroscuro completo de su figura como gobernante y como ser humano. Un hombre que fue desde lo caricaturesco hasta lo militar y estratégico, pero siempre un hombre.

Y está Fidel. Su retrato de Fidel es el de alguien con más oscuridad que luz en este libro. Porque si por lo menos Chávez se salva por su lado caricaturesco y porque a veces sus miserias se ven bastante humanas, Castro no. El dictador cubano emerge como un maestro manipulador que enseña todas sus malas artes a una cohorte de golpistas mientras mantiene a la población de su país prácticamente prisionera en el Caribe.

Y así, retrata a muchos otros personajes secundarios. Presidentes latinoamericanos, o de Estados Unidos. Funcionarios. Cardenales. Escritores. Soldados rasos. Intelectuales y empresarios. Todos son retratados por la pluma afilada y temible de Bayly. Este, como una especie de firma maliciosa, no duda siquiera en escribir de forma equivocada su apellido al final del texto, narrándose en tercera persona. Como si estuviera eximiéndose de la participación en esa tragicomedia latinoamericana que fue la llegada de Hugo Chávez al poder. Como haciendo el ejercicio de Velásquez a la inversa, si me hago entender.

La narración de Bayly sabe unir dos líneas de tiempo (la de los orígenes y la llegada al poder de Chávez junto con la del golpe, esta última que es desgranada casi minuto a minuto) para dar una panorámica completa de uno de los fenómenos más breves, pero con efectos de mayor intensidad que la política latinoamericana haya podido ver en los últimos treinta años. Y que, como siempre, no hemos mirado con la suficiente profundidad.

This entry was published on June 29, 2026 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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