Un libro corto, que leí en menos de una tarde de finales de marzo. Y que por eso mismo pasó casi desapercibido entre mis lecturas, hasta el punto de que estaba olvidando reseñarlo aquí.
Sin embargo, este pequeño pero poderoso reclamo de Dolores Reyes habla solo. Clama al cielo por esas vidas perdidas en una sociedad que no parece haber sido hecha para ellas, y por los cuerpos que se pierden en laberintos de escritorios y de papel.
Recurriendo al realismo mágico (el propio título lo indica), Reyes comienza una trama muy latinoamericana. Digo que es latinoamericana porque un don -las visiones- sirve para rescatar desaparecidos en una región donde la tierra (el medio) a veces no es de todos.
Con una prosa que es fuerte en algunos momentos, pero tiene un ritmo casi cinematográfico, la autora nos lleva tanto por las visiones, los rescates y por la vida de la protagonista. Una mujer a la que le cayó un don del cielo y con el que tuvo que vivir y superar sus peores crisis.