Madre patria (Motherland)

He aquí un libro que lo expone todo, todito, todo. Un libro que es un exposé completo de las luces y sombras del experimento social más radical que nos trajo el Siglo XX: la igualdad plena entre hombres y mujeres en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Sovieticas, URSS, muchos años antes de que siquiera se plantearan las inquietudes del feminismo de segunda ola. Y, por supuesto, cómo se degrado ese experimento hasta llegar al día de hoy.  

Urdiendo la historia del país junto con la historia de las mujeres de su familia, Julia Ioffe logra captar los ires y venires del Siglo XX en el país hasta el punto de que, al terminar de leer el libro, se hace obvio que las cosas no podían terminar sino de esta manera. 

Su investigación abarca desde las propuestas audaces de Alexandra Kollontai, hasta la fortaleza de Yulia Navalnaya, viuda del líder opositor. Obviamente, el reparto de Pussy Riot hace una aparición, como también los líderes del Presidio y el Politburó del siglo XX, para quienes “la cuestión de las mujeres” también fue una pieza clave de su política doméstica, en tanto herramienta propagandística, demográfica y social. 

El libro también desmonta algunos mitos acerca de las mujeres de la era soviética. Sí; es cierto que podían estudiar. Sí; hubo mujeres francotiradoras temibles en la Segunda Guerra Mundial; pero esa fue la única vez que el Estado entrenó militarmente a las mujeres como haría con los hombres. Es cierto que habría mujeres en el Ejército, pero no serían tantas como en aquella memorable ocasión. Sin embargo, también es cierto que el aborto era su único método anticonceptivo; por lo que tenían forzosamente que pasar por la sala de procedimientos cuando estaban en un embarazo no deseado, y no querían ser madres solteras. 

El libro, por supuesto, también ahonda en las sombras de la historia de los últimos cien años: los pogromos (masacres de judíos perpetradas por cosacos o rusos blancos), la avanzada del ejército nazi por su frente oriental, camino de Moscú. Y, por supuesto, las purgas de Stalin y el ambiente de terror que supusieron para la población. En su doble condición de judía y ucraniana, la familia de la autora sufrió por partida doble del avance de este siglo y su masificación de la muerte. 

El libro, más que hablar acerca de una ideología, plantea una reflexión: ¿por qué ha cambiado tanto la narrativa de ser mujer en el país de su familia?¿Por qué en Occidente no hemos alcanzado el mismo nivel de avance que tuvieron estas mujeres en apenas el comienzo del siglo XX? Y, quizás una de las más importantes: ¿por qué hemos mantenido al feminismo confinado en un espacio reproductivo y afectivo, casi exclusivamente? La reflexión es para las rusas y, por supuesto, para nosotras también.

This entry was published on September 14, 2026 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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