La guía del autoestopista galáctico

Leí en dos sentadas uno de los libros más tiernos que he leído. Se trata de un clásico de la ciencia ficción publicado hace cincuenta años, la Guía del Autoestopista Galáctico. Primera de seis novelas concebidas originalmente para la radio, está estructurada para ser un abrebocas al universo de la saga que continúa. 

Es decir, la novela es divertida, tiene aventuras, unos personajes que enganchan -aunque Zaphod Beeblebrox me recordó un poco a Zapp Brannigan por su comportamiento- pero como lector, la obra te debe dejar con ganas de más. 

No fue este mi caso. Insisto: no fue el libro, fui yo. Su retrofuturismo (que es algo que me suele gustar mucho) es entrañable y es una trama de aventuras por el espacio exterior. Es divertida -tiene ese humor inglés- y hay varios momentos de sorpresa bien dosificados a lo largo de sus 296 páginas, que incluyen uno bien carnudo al final. El libro me debería haber gustado; no fue este el caso. 

Lo sentí más bien falsete. No pude identificarme con Dent; ni con sus problemas, que son bien fuertes: perder el hogar, reconstruirse a partir de una pérdida, la salida a una aventura en medio del duelo, entre otros… ¿será de pronto porque no creo en los OVNIs ni en los alienígenas?

This entry was published on November 7, 2026 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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