Parece como si hubiera un club de lectura fantasma en mi oficina. Varios vamos por ahí, con el libro bajo el brazo. Lo dejamos sobre el escritorio al llegar de almorzar, o discutimos los capítulos o qué creemos que puede ser la “bala de plata” que destrabe todo frente a la máquina de cafédurante una pausa activa.
Una de mis compañeras me contó hace unos días que parececomo si hubiera un club de lectura fantasma en la empresa. Ha visto ejemplares del libro en escritorios de varias áreas de la compañía: ingeniería, ambiental, operaciones, y un largo etc.
El protagonista de todo este movimiento no es otro que nuestro libro del FOMO. Nos tiene hablando a todos. Y a ella, la tiene con una curiosidad tal, que ya dijo que lo va a buscar la próxima vez que pase por un centro comercial. Así vamos con este libro del FOMO, que parece que va a ser la charla de la temporada.
Seguimos en estudio…